¿Qué es la Discalculia?

Se trata de una condición que indica la pérdida o la no adquisición de la habilidad para hacer cálculos matemáticos debidos a una lesión cerebral. Además, estas dificultades deben encontrarse significativamente por debajo de lo esperado para la edad de la persona y no pueden explicarse por otras deficiencias tales como discapacidad intelectual, deficiencias auditivas o visuales, afectaciones neurológicas o mentales o una enseñanza académica inadecuada.
Actualmente la discalculia se clasifica como un Trastorno Específico del aprendizaje, dentro de los trastornos del desarrollo neurológico, en el Manual DSM 5.

Algunos de los síntomas que se pueden evidenciar en personas con discalculia son:

  • Dificultades de cálculo mental.
  • Mala comprensión de los números (no asocian el número 3 a la palabra “tres”) y de los símbolos (“+”, “-“, “:”…).
  • Dificultades de comprensión de la magnitud de los números (comprender que el 7 es mayor que el 3 o que el 1 es menor que el 9).
  • Dificultades para recordar operaciones, por lo que cuentan con los dedos incluso para realizar operaciones de un dígito.
  • Son poco hábiles en tareas de conteo (contar de 2 en 2, contar hacia atrás, etc).
  • Dificultades de razonamiento matemático (reflexionar acerca de cómo resolver un problema y analizar si el resultado es lógico o no).
  • Dificultades en la comprensión del espacio-tiempo.

Además, se ha observado que muestran dificultades en otras habilidades como:

  • Velocidad de procesamiento.
  • Memoria de trabajo.
  • Memoria a largo plazo.
  • Lateralidad (diferenciar izquierda-derecha).
  • Orientación visoespacial.
  • Generalización de aprendizajes.
Origen Discalculia

¿Cuál es el origen de la discalculia?

Actualmente, los estudios no muestran que exista una única causa para la discalculia, ya que es un tema que se sigue investigando. Sin embargo, los hallazgos encontrados hasta el momento muestran que puede deberse a un problema congénito, que tiene que ver con un notable componente genético. Además, se encuentra alterado (a nivel cerebral) el surco intraparietal, lo que causaría una alteración en cuanto a las representaciones de cantidad (asociar un concepto a un número).

PREVALENCIA:

Esta dificultad afecta entre un 5 y 15% de niños en edad escolar y un 4% de personas adultas (APA, 2013). Además, esta puede darse junto a otros trastornos como:

  • TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad): un 26% de niños con Discalculia también presenta TDAH.
  • Dislexia: el 50% de niños con Dislexia también muestran tener discalculia y, el 43% de niños con discalculia podrían presentar dislexia.

COMORBILIDAD CON OTROS TRASTORNOS:

El 26% de niños con Discalculia también presenta TDAH.
El 50% de niños con Dislexia también muestran tener discalculia y, el 43% de niños con discalculia podrían presentar dislexia. Esta comorbilidad con la dislexia puede ser debido a que el aprendizaje de la lectura y de las matemáticas presentan mecanismos cognitivos comunes.

¿Cómo se evalúa la discalculia?

Existen diferentes herramientas para valorar estas dificultades:

  • TEDI-MATH: Evalúa las destrezas matemáticas básicas. Su duración es de 60 minutos y se aplica con niños de entre 4 y 8 años.
  • TEST DE CANALS: Valora la exactitud y rapidez de las operaciones matemáticas básicas. Tiene una duración de 1 minuto. Se aplica en niños entre 2º y 5º de Educación Primaria.
  • TEST EVALÚA: Valora la exactitud y rapidez de las operaciones matemáticas básicas. La parte que valora el cálculo tiene una duración de 20 segundos y la parte que valora la solución de problemas dura 30 segundos. Se aplica tanto en Educación Infantil, como Primaria y la ESO.
  • EPA 2000: Evalúa los procesos cognitivos y metacognitivos que intervienen en la resolución de cálculo y solución de problemas matemáticos. Su duración es de 45 minutos y se aplica en niños entre 1º y 4º de Educación Primaria.
  • Test de habilidades cognitivas y metacognitivas para la solución de problemas de matemáticas: Tiene una duración de 25 minutos y se puede aplicar en niños que se encuentren entre 3º de Primaria y 2º de ESO.

¿La discalculia tiene cura?

La discalculia es un trastorno que no tiene cura, es decir, acompaña a la persona durante todo su ciclo vital. Sin embargo, estas personas, mediante una intervención temprana, eficaz e individualizada, pueden obtener una serie de estrategias que les ayuden a hacer frente a cualquier reto de tipo matemático.

Problemas matemáticas discalculia

¿Existe la discalculia en adultos?

En relación a lo contestado en la pregunta anterior, sí, la discalculia puede presentarse en adultos. Y esto, ¿cómo les afecta en su vida diaria?

  • Presentan dificultades para hacer la compra, ya que tienen problemas con los cambios monetarios, para realizar los cálculos de las ofertas.
  • Dificultades a la hora de identificar las horas del reloj, tanto en digital como en analógico, por lo que no saben cuánto dura determinada tarea o evento, deben calcular muy bien para ser puntuales…
  • Dificultades a nivel espacial debido a la problemática para distinguir los diferentes puntos cardinales (norte, sur, este y oeste)
  • Dificultades para obtener el carné de conducir debido a las dificultades visoespaciales, los cálculos de velocidad, etc.
Profesional cura discalculia

¿Qué profesional se encarga de la intervención en discalculia?

La evaluación de la discalculia debe estar a cargo de un psicólogo clínico especializado en población infanto-juvenil. Sin embargo, la intervención puede ser abordada tanto por un psicopedagogo, un pedagogo, un psicólogo educativo o un logopeda.
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¿Qué podemos hacer en casa?

  • Cocinar siguiendo una receta: de esta manera tendremos que revisar los ingredientes y las cantidades de cada uno con el niño. Por ejemplo: “necesitaremos 100 g de harina, 3 naranjas, 4 trozos de chocolate…”. Además, cuando tengamos la receta terminada, le podemos pedir que lo reparta entre todos los comensales, de forma que todos tengan la misma porción.
  • Jugar al Monopoly: o cualquier juego que implique contar billetes o monedas, ya que esto permite trabajar de manera ficticia los pagos y cambios de dinero pero de una manera lúdica que potencia el aprendizaje de conteo. También podríamos jugar a ser dependientes de una tienda.
  • Jugar a hacer la compra: podemos ponerle un reto a nuestro niño, por ejemplo: “Tenemos 10€ para hacer la compra de las cosas de la lista, si conseguimos hacerla sin pasarnos, hemos superado el reto”. De esta manera estamos haciendo que busque los productos más baratos, lo que hace que tenga que pensar en comparativas de precios y cantidades.
  • Buscar números: jugar a contar un determinado número de objetos. Por ejemplo, jugar a ver quién cuenta más coches blancos, sumar los números de una matrícula y ver quién termina primero o contar los árboles que vemos mientras damos un paseo son algunas de las actividades que se pueden realizar.
  • Darle tareas que impliquen el reloj: Darle responsabilidades que impliquen estar en un sitio a una hora concreta. Por ejemplo, hacer que recoja una tarta encargada en una pastelería o una prenda de ropa en tienda.
  • Juegos de mesa con dados: como el parchís. Favorece el cálculo mental de la suma de 2 cifras de forma lúdica y entretenida.
  • Juegos de cartas: como el “Uno”.

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