¿Qué es una economía de fichas?

La economía de fichas es una herramienta que proviene del condicionamiento operante. Se utiliza en psicología con el objetivo de modificar una conducta. Consiste en reforzar la conducta del individuo mediante puntos o fichas a cambio de que realice una conducta previamente establecida. Estas fichas se podrán cambiar por uno o varios premios previamente acordados.

Se utiliza habitualmente en niños en el ámbito escolar. No obstante, también puede resultar muy útil en casa para instaurar unos buenos hábitos o disminuir conductas que no son deseables. Aunque es menos habitual, también se puede utilizar en adultos, y a menudo, podemos verla en tratamientos para reducir conductas adictivas como morderse las uñas, fumar o beber.

Cómo realizar una economía de fichas

¿Cómo realizar una economía de fichas?

PRIMER PUNTO: Según el autor, podemos encontrar entre 2 y 3 fases a la hora de aplicar la economía de fichas. Por nuestra parte, vamos a explicarte, independientemente de las fases, la forma en que pensamos que se puede aplicar mejor la economía de fichas.

Para empezar, debemos tener claro que es habitual que el niño no quiera cambiar gustosamente aquello que no hace bien o comenzar una nueva rutina que le suponga un esfuerzo extra. Por lo tanto, nuestra prioridad siempre va a ser que el niño esté MOTIVADO por realizar la técnica, ya que, si no tenemos eso, la técnica no va a servir absolutamente de nada.
Los pasos que vamos a proporcionar a continuación siempre van a tener matices, dependiendo de la edad del niño, sus habilidades, sus gustos y la cantidad de conductas que queremos cambiar, pero en términos generales debemos proceder con lo siguiente:

SEGUNDO PUNTO: Establecer la cantidad de fichas o puntos que vamos a otorgar por realizar cada tarea y los premios que se podrán canjear a cambio de esos puntos. Puede ser desde jugar media hora más a la consola, ir al parque, al cine, comprar un juguete, etc. Lo más importante en este punto es que este compensado el esfuerzo en puntos con el premio que va a conseguir. También establecer una relación entre puntos-premios que sea viable. Al contrario de lo que podamos pensar inicialmente, premiar con muchas fichas, o dar un premio grande a cambio de pocas fichas, es un error, ya que por un lado hace la técnica inviable, y por otro, el conseguir muy fácilmente las recompensas hará que dejen de tener esa motivación especial.

TERCER PUNTO: Elegir el objeto que va a servir de ficha o punto y guardarlo en un lugar fuera del alcance del niño. Es especialmente importante, que sea algo relacionado con los gustos del niño. Por ejemplo, si el niño tiene algún superhéroe favorito, pueden ser fichas con esa forma, o si es muy de fútbol, pueden usarse fichas con el escudo del equipo o camisetas con el nombre de los jugadores. Hay infinidad de posibilidades que pueden resultar atractivas y motivantes en función del niño.

CUARTO PUNTO: Explicar al niño las conductas objetivo que vamos a trabajar, las fichas que va a obtener y los premios por los que los va a poder canjear. Es super importante que en este punto sepamos ganarnos la confianza y la motivación del niño. Debemos mostrar la técnica como un juego que nos ayudará a mejorar y con una actitud positiva y de disfrute. Nunca debemos mostrar la técnica de forma que parezca una imposición, o un castigo, ya que sin la motivación y la colaboración del niño la técnica será un fracaso.
Sobre todo, si estamos con adolescentes, podemos escucharlos y negociar qué premios querrían conseguir, siempre que sean viables. También se puede negociar con ellos las conductas objetivo o modificarlas mínimamente para que sean más accesibles, si con ello conseguimos una mayor implicación. Por ejemplo, si se trata de una tarea diaria, quizás podemos dejar que sean ellos quienes elijan el momento del día en que lo realizarán, o si es semanal, el día de la semana en que se van a comprometer a hacerlo, en vez de imponerlo nosotros.
En cuanto a la obtención de fichas, solamente se darán cuando se realice correctamente la conducta objetivo, si no se realiza no se restarán fichas, simplemente no se le darán.
Es importante premiar lo antes posible con la ficha una vez se complete la conducta o conductas objetivo. Se ha estudiado, que de esta forma se mantiene mucho más la motivación que si la ficha se entrega en momentos más alejados una vez finalizada la tarea.

QUINTO PUNTO: Retirar la economía de fichas. Hay quienes indican, que con el tiempo hay que ir reduciendo las recompensas a cambio de la misma tarea, hasta que finalmente se retira del todo y “supuestamente” la conducta que queríamos modificar ya se ha convertido en un hábito y no es necesario el refuerzo de la ficha. Quizás, este sea uno de los puntos más criticables de la economía de fichas, y por la que a veces no consigue el resultado esperado.
Este es un punto delicado, ya que generalmente la economía de fichas es útil durante algún tiempo, pero conforme van pasando las semanas puede dejar de ser útil por el decaimiento de la motivación. Si encima dificultan aún más la obtención de fichas, y pedimos más esfuerzo para conseguir lo mismo, puede que el sujeto decida abandonar por falta de motivación.
Desde Clínica Vicent, pensamos que una variante adecuada, sería ir cambiando tanto las conductas objetivo, como las recompensas, cada 3 o 4 semanas como máximo. Al haber nuevas recompensas disponibles, la motivación seguirá estando presente. Si alguna de las conductas objetivo anteriores ya se ha convertido en un hábito, jamás volverá a aparecer en la economía de fichas, dando hueco así a otras conductas objetivo que deseemos incorporar. Sin embargo, si esa conducta aún no se ha convertido en hábito, puede volver a aparecer más adelante cuando volvamos a cambiar las conductas objetivo.

Economía de Fichas hijos

La economía de fichas para mis hijos

Aunque a priori la técnica de economía de fichas parece una técnica muy fácil de elaborar y aplicar, la realidad es que no es así. Y este es el motivo por el que la mayoría de padres que la utilizan comentan que no les ha sido útil, o al menos, no en el medio-largo plazo. La realidad es que la economía de fichas es una técnica muy útil, con unos buenos y rápidos resultados. Pero aunque los conceptos básicos son fáciles, en cada caso hay que aplicarla de una forma muy específica, y si no se hace de la forma adecuada, es muy probable que no de los resultados esperados, y no solamente eso, sino que el haber aplicado la técnica de forma incorrecta, hará que el niño esté más reacio a practicar esta técnica nuevamente. Por estos motivos aconsejamos que se utilice siempre mediante el asesoramiento de un experto. Si estás interesado en modificar alguna conducta propia o de tus hijos aplicando esta técnica, desde Clínica Vicent, podemos brindarte el apoyo necesario de la mano de nuestros expertos en esta técnica.

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